Sopa de cebolla

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«No te quemes la boca por comer pronto la sopa»

La receta que hoy comparto es una rica, calentita y sencilla Sopa de Cebolla, es una receta fácil y tradicional, muy sabrosa y reconfortante, ideal para los días más fríos. El toque especial, además de una cebolla bien cocinada hasta casi caramelizarse, son las tostadas de pan con queso gratinado que se añaden a la sopa y que le sientan fenomenal.

Esta sopa ganó su fama en el siglo XIX, cuando se extendió en París la costumbre de tomar algo caliente en los pocos sitios abiertos a altas horas de la madrugada, en las tabernas y restaurantes que rodeaban las Halles de París, el mercado central de abastos. La sopa de cebolla pasó de ser la sopa que tomaban los trabajadores del mercado a ser también un tentempié para noctámbulos. En la segunda mitad del siglo XX las Halles fueron derribadas, pero la tradición no solo se mantuvo en ese barrio parisino, sino que se extendió y se incorporó en las costumbres de los franceses de todo el país.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 1/2 kg de cebollas
  • 1,5 litros de caldo, y mucho mejor si es casero (a tu gusto: de carne, de pollo o de verduras).
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva.
  • 40 gr de mantequilla.
  • 50 ml de vino blanco.
  • 2 cucharadas soperas de harina de trigo.
  • Rebanadas de pan, 2 por persona
  • 1 diente de ajo para restregar el pan (opcional).
  • 4 huevos (opcional)
  • 100 gr de queso rallado (tipo gruyere, emmental o parmesano)
  • Sal.

Elaboración:

Cortar la cebolla por la mitad y después en tiras finas, tipo juliana.

En una olla añadir eaceite y la mantequilla y poner el fuego suave. Cuando se haya derretido la mantequilla echar la cebolla y un poco de sal.

Dar vueltas a la cebolla de vez en cuando y cocinar a fuego suave para que no se dore, deberá estar cada vez más transparente. Si te gusta que la cebolla quede muy blanquita ten la cazuela tapada, pero si prefieres que coja un color ligeramente dorado al final haz el proceso con la cacerola destapada.

Al cabo de unos 20-30 minutos echar la harina en la olla y mezclar con la cebolla para que no queden grumos. Esto ayuda a que la textura de la sopa tenga un poco más de consistencia.

Incorporar el vino blanco, subir el fuego para que se evapore el alcohol, tardará unos 2-3 minutos.

Incorporar el caldo, cuando hierva, bajar el fuego de nuevo a una temperatura suave y que siga cocinándose todo junto con la olla tapada durante 15-20 minutos. Cuando esté cocida añadir los huevos tapar, y dejar que se pochen.

Precalentar el horno a 180 grados con calor arriba y abajo.

Cortar las rebanadas de pan de manera que no queden muy finas pero tampoco excesivamente gruesas. Poner en una bandeja  con papel de horno y cubrir con el queso rallado. También se puede, antes de poner el queso, restregar un poco el diente de ajo sobre el pan.

Introducir la bandeja en el horno unos 10 minutos o hasta que el queso se vea gratinado.

La sopa debe llegar a los platos bien caliente, y puede ser recién hecha o recalentada si la has preparado con antelación. Es importante que esté caliente para que los comensales añadan las tostadas a la sopa y estas se ablanden un poco gracias al calor y al líquido. Si te sobra puedes conservarla en la nevera 3-4 días y también congelarla.

Servir con el huevo y las rebanadas de pan tostado con queso, se puede presentar en cuenco o en plato, riquísima de todas las maneras…

SER FELICES.

 

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