
La receta que hoy comparto es lechazo asado a baja temperatura, con tan solo agua y sal. Si disponemos de un producto de calidad, como en este caso, no hacen falta especias ni más condimentos para disfrutar de un lechazo asado espectacular.
Al asarlo a baja temperatura, queda muy jugosa la carne y con el calentón final, la piel queda super crujiente, el aumento de tiempo de cocinado es considerable, hay que controlar los tiempos y temperatura, pero realmente merece la pena.
Ingredientes:
- Medio lechazo (3,500 kg)
- Agua
- Sal
- Manteca de cerdo
Elaboración:
Precalentar el horno a 150 grados con calor arriba y abajo y sin ventilador.
Quitar el exceso de grasa que lleva la carne y luego lavarlo con agua fría.
Colocar el lechazo, con la piel hacia abajo, (la parte interior del lechazo hacia arriba) en una bandeja de horno y añadir medio vaso de agua, la sal vendrá más tarde.
Meter al horno durante una hora y media. Cuando haya pasado, sacar la bandeja del horno para darle la vuelta, si necesita agua añadir un poquito.
Devolver la bandeja al horno durante otra hora a la misma temperatura, 150 grados, pasado el tiempo volver a sacar la bandeja del horno y subir la temperatura a 180 grados.
Volver a dar la vuelta y poner sal y agua, porque seguramente se haya evaporado toda la del principio. Devolver la bandeja al horno durante 30 minutos a la nueva temperatura de 180 grados.
Cuando hayan pasado, repetimos la operación. Dar la vuelta, poner sal (y agua si fuese necesario) y volver a meter la bandeja al horno durante 15 minutos.
Sacar la bandeja y subir el horno a 220 grados, untar el cordero con manteca de cerdo, volver a meter en el horno durante 10 minutos, controlando para que quede dorado y crujiente, pero que no se queme.
Sacar del horno y listo un riquísimo, sabroso y crujiente lechazo, que está delicioso acompañado de una ensalada de lechuga, tomate y cebolla, sin más…
SONRÍE, después buscamos el motivo.
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