Pollo al ajillo con vino rancio

«Más valen berzas con amor, que pollos con rencor»

La receta que hoy comparto es un sencillo y rico pollo al ajillo con vino rancio, se prepara en nada y queda riquísimo, es de esos platos que te solucionan una cena en un momento.

El pollo es muy frecuente encontrarlo en muchos platos de la cocina de todo el mundo. Su carne se considera un alimento básico y es por esta razón por la que se incluye en el índice de precios al consumidor.

En el argot enológico un vino rancio en absoluto quiere decir que la bebida esté en mal estado. Hace referencia a los vinos que han sido sometidos a acelerados envejecimientos mediante su exposición al sol en periodos que van del año a los dos años, con bruscos cambios de temperatura.

Ingredientes:

  • 1 kg. de pollo troceado
  • 2 cabezas de ajo
  • 1 vaso de vino rancio
  • Perejil fresco
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración:

Salpimentar el pollo ya troceado, separar los dientes de ajo y con la piel chafar un poco. Reservar.

Poner aceite en una cazuela amplia y baja, o bien, en una sartén amplia para que quepa todo el pollo, cuando empiece a estar caliente, añadir el pollo y los dientes de ajo y cocinar hasta que el pollo este dorado. Añadir el vino rancio y dejar evaporar el alcohol.

Cocinar durante 10 minutos y cuando se haya absorbido el vino retirar.

Espolvorear el perejil picado por encima y a disfrutar de un rico y saludable pollo al ajillo con vino rancio.

SONRÍE, después buscamos el motivo.

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