
La receta que hoy comparto son unos deliciosos y “picosos” callos a mí manera, los callos son entendidos como pedazos de estómago de vaca o de carnero que se comen guisados.
Es un plato que se suele servir caliente en una cacerola de barro y acompañados de rodajas de chorizo, morcilla y jamón. Este plato se encuentra en diversas partes de la geografía española y lo convierte en un plato ideal para los meses de invierno.
Es un plato que está más sabroso si se deja reposar de un día para otro, y es ideal para preparar más cantidad, ya que te pones, y congelar en porciones.
Ingredientes:
- 1500 gr. de callos (tripa y cabeza) cocidos
- 500 ml. de salsa de tomate casero
- 200 gr. de jamón ibérico
- 200 gr. de chorizo picante
- 2 hojas de laurel
- 1 cucharita de pimienta negra en grano
- 2 clavos
- 2 cayenas
- sal
- Agua
- 1 cucharita de pimentón de la Vera
- 1 cucharita de pimentón picante
- 2 cayenas
- 100 ml. de aceite de oliva
- Sal
Elaboración:
Comprar los callos limpios, cocidos y cortados en trocitos, esto lo hacen en la carnicería.
Poner agua con sal en una olla y añadir el laurel, la pimienta en grano, los clavos y dos cayenas, cuando empiece a hervir añadir los callos y cocer durante 20 minutos a fuego suave. Escurrir y reservar.
Poner aceite en una cazuela amplia, cuando esté caliente, añadir el jamón en tacos y el chorizo en rodajas, sofreír y agregar el pimentón y dos cayenas, mezclar y añadir la salsa de tomate, cocinar unos minutos y poner los callos, mezclar, rectificar de sal y dejar cocinar durante 10 minutos para que se mezclen bien los sabores.
Servir muy calientes y con abundante pan.
SONRÍE, después buscamos el motivo.
